La vida, nuestra elección

La vida, nuestra elección

La gente se queja con frecuencia de su destino. Es verdad que uno no elige la fotoyoenfermedad, tener un hijo enfermo, enterrar a su propio hijo, vivir duelos, tener padres o hijos o cualquier otro ser querido toxicómano, violador, criminal o asesino, ser víctima de un accidente o de un cataclismo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, somos amos y dueños de nuestra propia vida, de nuestro propio destino.

Es verdad que no es fácil tomar decisiones que trastornan toda nuestra existencia, que nos alejan de nuestra zona de confort, de nuestro nido mullido en el que estamos acostumbrados a acurrucarnos; no es fácil trastocar nuestro modo de vida que conocemos desde hace mucho tiempo, incluso desde siempre.

futuro1Efectivamente, tomar semejante decisión no es nada fácil, y lo puedo asegurar con total conocimiento de causa. Pero, personalmente, encuentro que es mucho más difícil tener que vivir el resto de mi vida inmersa en condiciones miserables que destruyen mi existencia. De hecho, ¿no sería más lógico disfrutar de la vida así como de las mejores condiciones que ésta tiene para ofrecernos? ¿Por qué debemos vivir para sufrir cuando podemos elegir vivir felices?

A menudo, la gente se queja de cosas que son imposibles de cambiar. ¿De qué sirve quejarse si no se puede hacer nada? ¿No sería más inteligente aceptar lo que no se puede cambiar e intervenir frente a lo que se puede mejorar o claramente transformar?

Si nieva o si hace 40 grados bajo cero, si hiela o si hay una tormenta de nieve, ¿podemos hacer algo para cambiarlo? Evidentemente, no. Entonces, ¿de qué sirve quejarse si no es para ponernos en un estado negativo, pesimista y hasta depresivo? ¿No sería mejor alejar nuestra mente de los pensamientos negativos para poder apreciar mejor los elementos positivos que nos rodean y que nos permiten disfrutar aún más de lo bello de la vida?

futuro4Entonces, si no nos gusta el clima o lo que sea del lugar donde vivimos, si no estamos conformes con nuestro trabajo, si ya no nos sentimos bien con la persona con la que vivimos, es posible actuar para cambiar el curso de las cosas. Podemos cambiar de barrio, de ciudad, de país, de continente; podemos dejar nuestro empleo y buscarnos otro mejor; podemos ponerle fin a una relación difícil y elegir de qué manera o con quién nos gustaría compartir nuestra vida.

Obviamente, no digo que se debe dejar todo de un día para el otro sin pensarlo. ¡Al contrario! Hay que sopesar los pros y los contras, las posibilidades y las consecuencias, sin perder de vista nuestro deseo, nuestras necesidades más profundas, nuestros sueños o todo lo que nos impulsa a tomar dicha decisión. En general, cuando se toma una decisión debidamente madurada, raramente nos equivocamos. Incluso, si nos equivocáramos, ¿no sería preferible saber que lo hemos intentado antes que lamentar no haber hecho nada para lograrlo?

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Cuando con mi marido decidimos vivir en Canadá, más precisamente en la provincia de Quebec, les puedo asegurar que no fue una decisión nada fácil de tomar. Imaginen lo desgarrador que es dejar a toda su familia, a sus amigos, colegas, su trabajo, su barrio, su casa, sus costumbres y su idioma para partir hacia un lugar desconocido. Sin lugar a dudas, esa separación fue extremadamente penosa y no sin obstáculos, incluso múltiples obstáculos. Sin embargo, lo hicimos porque estábamos cansados de las condiciones sociales, económicas y políticas de nuestro país de origen. Lo que más deseábamos era vivir en un lugar que nos ofreciera mejores condiciones de vida, así como un mejor futuro para nosotros, pero sobre todo para nuestros hijos. Y, por suerte, jamás nos hemos arrepentido de nuestra decisión. Después de todo, es exactamente lo que nuestros abuelos y bisabuelos hicieron cuando se fueron de Europa para instalarse en Argentina…

futuro6En definitiva, nuestro destino no está completamente trazado. Nuestra vida está en nuestras manos. Somos los constructores de nuestra vida, pero debemos actuar para elegir la vida que queremos tener. Nada es fácil y el camino estará seguramente lleno de dificultades. Nos tocará entonces superar cada una de esas dificultades teniendo siempre presente nuestro objetivo y, sobre todo, sin olvidar el o los motivos por los cuales lo hacemos.

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¿Ha realizado ya cambios radicales en su vida? ¿Qué motivos lo han impulsado a hacerlo?

No dude en reaccionar a mis palabras o hablarme de su propia experiencia.

Acerca de Karina Satriano

Traductora, correctora y profesora de profesión, la pasión por la escritura me llevó a transformarme también en autora. Apasionada por la escritura, la comunicación así como por las nuevas tecnologías, me lanzo ahora en esta era de la blogosfera. ¡Quién sabe adónde esta nueva aventura me llevará!
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