¡Listas, listas y más listas!

¡Listas, listas y más listas!

yo, Karina, mujer orquestaComo muchos —o más bien muchas— me lo pidieron, he decidido abordar hoy un tema fundamental respecto de la organización. Antes que todo, les haré algunas preguntas con el fin de verificar su situación. ¿Hacen listas para hacer las compras?; ¿de lo que piensan llevar cuando se van de viaje?; ¿de los llamados que deben hacer en el día?; ¿de las obligaciones y tareas cotidianas?; ¿de los útiles escolares que deben comprar?; ¿para no olvidarse de todo lo que desean preguntarle al médico cuando van a la consulta?; ¿para los numerosos códigos informáticos, bancarios, etc.?; ¿para los invitados?; ¿para los regalos de Navidad?; ¿para la música? —es el caso de las tan famosas Playlists de hoy en día—, entre otras cosas. Evidentemente, no existe nada que no podamos poner en forma de lista. Pero la pregunta clave es: ¿Lo hacemos? Si lo hacen, van por el buen camino. Igual pueden leer mi publicación hasta el final tan sólo por el placer de leerme —modestia aparte. Ahora bien, si, por el contrario, no acostumbran a hacerse listas, les aconsejo leer lo que sigue e intentar poner en práctica, lo antes posible, esta buena y vieja costumbre.

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De hecho, mi experiencia de hacer listas se remonta a un pasado muy remoto. De más está decirles que cuando comencé a utilizar este increíble sistema de recordatorio, no existían ni las computadoras, ni los celulares, ni las tabletas, ni los Ipods, ni ninguno de todos estos objetos inteligentes que nos rodean hoy en día. Mi único soporte consistía en un trozo de papel o un anotador. No obstante, el resultado era exactamente el mismo. Puesto que el objetivo era el de recordarnos, en el momento oportuno, todo lo que debíamos hacer, comprar o llevar. Les aseguro, gracias a mi propia experiencia, que van a ahorrarse mucho tiempo y evitarse también muchos problemas. He visto que ciertas personas se atan una cinta, preferentemente roja, en un dedo a modo de recordatorio. Obviamente, este sistema puede ser muy útil cuando se trata de recordar algo que no deben olvidarse por nada del mundo, ¿como un aniversario de casados tal vez? Sin embargo, no logro imaginarme cómo este método podría servir para recordar toda una lista. ¿Acaso se atarán una cinta en cada dedo? No lo creo…

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Los que conocen a mi marido saben que cocina muy bien y que me ayuda mucho a preparar las comidas, sobre todo durante el invierno. Es una persona muy manual y se desenvuelve extremadamente bien en todo tipo de tareas de construcción, renovación, reparación. Sin embargo, en lo que respecta a las listas, ¡está a años luz del objetivo! Lamentablemente, no logo hacer que las incorpore a su vida cotidiana. Y sin embargo, hoy en día, ¡es tan simple gracias a la ayuda de la tecnología! Cuando estoy cocinando y que uno de los ingredientes se termina, enseguida agarro mi teléfono inteligente y creo una lista de supermercado, si ya no está hecha. Sin perder un segundo, anoto el ingrediente que tendré que comprar la próxima vez que vaya al supermercado. Si estoy haciendo la limpieza y que se me termina un producto de limpieza, nada más simple que agregarlo inmediatamente a dicha lista. Puesto que no hay nada más molesto que estar preparando la comida y darse cuenta, en plena acción, que nos falta un ingrediente indispensable para completar la receta, ¡porque la persona que lo terminó no pensó en reemplazarlo! He aquí un ejemplo concreto. El otro día, estaba por preparar mi riquísimo adobo con salsa de soja para mis lomitos de cerdo para la cena, y oh sorpresa, ¡no quedaba más salsa de soja! Y no había sido yo la que había preparado el último plato de fideos chinos… Tampoco logro comprender cómo se pueden hacer no sé cuántas idas y vueltas al supermercado o a la ferretería, simplemente por no haber hecho una simple lista, ya que la persona está segura de no olvidar nada… Según mi opinión, a seguro se lo llevaron preso…

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En definitiva, ¡no hay nada más simple que hacer listas! No imaginan de qué manera (sobre todo para todos aquéllos que no lo han experimentado aún) ahorrarán tiempo y… combustible. Pero, ante todo, sentirán una sensación contagiosa de buen humor que difundirán a su alrededor, ya que estarán felices al ver de qué manera la vida puede ser más fácil gracias a una simple lista.

 

Entonces, ¿qué esperan? ¡En sus marcas, listos, a listar!

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Acerca de Karina Satriano

Traductora, correctora y profesora de profesión, la pasión por la escritura me llevó a transformarme también en autora. Apasionada por la escritura, la comunicación así como por las nuevas tecnologías, me lanzo ahora en esta era de la blogosfera. ¡Quién sabe adónde esta nueva aventura me llevará!
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